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2 de octubre de 2026
¿Se te cae más el pelo en otoño? Cuándo es normal y cuándo conviene consultar
Con la llegada del otoño es habitual escuchar una frase que se repite año tras año en la farmacia: “Se me está cayendo muchísimo el pelo”.
Después del verano, muchas personas comienzan a observar más cabellos en la ducha, en el cepillo o sobre la ropa. Y aunque es cierto que puede existir cierta variación estacional en la caída del cabello, no debemos atribuir automáticamente cualquier pérdida de densidad al cambio de estación.
No todas las caídas del cabello son iguales y, por tanto, tampoco deberían tratarse de la misma manera.

Primero debemos saber qué está ocurriendo. Despues podremos decidir cómo tratarlo.
- No todas las caídas son patológicas.
- El otoño puede aumentar la caída de forma temporal
- Recupera Una buena valoración evita tratamientos innecesarios. de sueño regulares.
- El diagnóstico es la base de un tratamiento eficaz
- Cada caso es único y requiere un enfoque individual
- En la farmacia podemos acompañarte en el proceso
El cabello tiene su propio ciclo
Para entender por qué se nos cae el pelo es importante recordar que cada cabello atraviesa diferentes fases a lo largo de su vida.
Durante la fase anágena, el cabello se encuentra en crecimiento activo. Después pasa por una breve fase de transición, denominada catágena, y finalmente entra en la fase telógena, en la que cesa el crecimiento y, posteriormente, el cabello se desprende para dejar paso a uno nuevo.
Por tanto, perder cabello forma parte de su ciclo fisiológico. Además, existen variaciones estacionales que pueden hacer que determinadas personas perciban una mayor caída durante los meses de final de verano y comienzo del otoño.
El problema aparece cuando atribuimos al otoño una caida que puede tener otra causa
No toda caída en otoño es “caída estacional”. Detrás de una pérdida de cabello pueden existir situaciones muy diferentes.
Una de ellas es el efluvio telógeno, caracterizado generalmente por una caída difusa y que puede aparecer después de determinadas situaciones de estrés para el organismo: una enfermedad, una intervención quirúrgica, fiebre, cambios hormonales, situaciones de estrés intenso, dietas restrictivas o determinados déficits nutricionales, entre otras circunstancias.
Muy diferente es la alopecia androgenética, en la que existe una pérdida progresiva de densidad y una miniaturización del folículo piloso que sigue determinados patrones y que puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
Existen, además, otros tipos de alopecia y enfermedades del cuero cabelludo que requieren una valoración específica.
Por eso, cuando la caída es importante, persiste en el tiempo o comenzamos a observar una disminución evidente de la densidad capilar, el diagnóstico es fundamental.
¿Cuándo deberíamos consultar?
Más que obsesionarnos con contar cuántos cabellos perdemos diariamente, debemos prestar atención a determinados cambios.
Una caída muy intensa o mantenida durante semanas, la aparición de zonas claramente menos pobladas, un ensanchamiento progresivo de la raya del cabello, entradas cada vez más pronunciadas, placas sin pelo o la presencia de picor, descamación, dolor o inflamación del cuero cabelludo son situaciones que aconsejan una valoración profesional.
También es importante consultar cuando la caída aparece asociada a otros síntomas o después de iniciar determinados medicamentos.
En estas situaciones, la valoración médica y, cuando procede, el diagnóstico dermatológico permiten identificar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
No todo se soluciona con vitaminas o un champú anticaída
Cuando comienza a caerse el cabello es muy frecuente recurrir directamente a complementos alimenticios, vitaminas, champús o productos denominados “anticaída”.
Sin embargo, si existe una alopecia androgenética, un efluvio secundario a otra causa o una patología del cuero cabelludo, ningún producto debería sustituir a un diagnóstico correcto.
Los complementos nutricionales pueden tener sentido cuando existe una necesidad concreta, pero tomarlos indiscriminadamente no significa necesariamente mejorar el crecimiento del cabello.
Lo mismo sucede con los tratamientos farmacológicos: no existe un tratamiento universal para la caída del cabello.
Primero debemos saber qué está ocurriendo. Después podremos decidir cómo tratarlo.
Dermatólogo y farmacéutico: trabajar juntos para individualizar el tratamiento
Cuando existe una patología capilar que necesita tratamiento, la colaboración entre profesionales sanitarios adquiere especial importancia.
El dermatólogo puede realizar el diagnóstico, valorar la evolución y establecer la estrategia terapéutica más adecuada para cada paciente. A partir de ahí, el farmacéutico aporta su conocimiento sobre el medicamento, su correcta utilización, la adherencia al tratamiento y el seguimiento farmacoterapéutico.
Y existen situaciones en las que esa colaboración permite dar un paso más: individualizar el propio medicamento mediante formulación magistral.
¿Qué puede aportar la formulación magistral en tricología?
La formulación magistral permite elaborar un medicamento destinado a un paciente concreto de acuerdo con una prescripción médica.
En tricología puede resultar especialmente interesante porque no todos los pacientes necesitan necesariamente la misma dosis, la misma concentración, la misma combinación de principios activos ni el mismo vehículo.
Principios activos utilizados en el ámbito de la alopecia, como el minoxidil, la finasterida o la dutasterida, entre otros, pueden formar parte de distintas estrategias terapéuticas cuando el dermatólogo considera que están indicados.
La formulación magistral puede permitir, siempre de acuerdo con la prescripción, adaptar concentraciones, individualizar dosis, asociar principios activos o seleccionar vehículos adecuados para las características del cuero cabelludo y las necesidades del paciente.
También puede ser útil cuando necesitamos evitar determinados excipientes, mejorar las características de aplicación de una preparación o disponer de una dosis o presentación que no existe comercializada.
No se trata, por tanto, de utilizar la formulación magistral porque un tratamiento sea “más fuerte” o “mejor” que otro. Su verdadero valor está en algo diferente: la capacidad de individualizar.
La formulación magistral nos permite adaptar el tratamiento a cada persona, porque no hay dos cabellos iguales
Un medicamento para un paciente, no un paciente para un medicamento
Esta idea resume buena parte de nuestra manera de entender la formulación magistral.
La formulación no pretende sustituir a los medicamentos comercializados cuando estos responden adecuadamente a las necesidades del paciente. Su utilidad aparece precisamente cuando necesitamos adaptar el tratamiento porque las alternativas disponibles no permiten responder exactamente a una necesidad concreta.
Y esa individualización debe realizarse dentro de un trabajo coordinado entre profesionales.
El dermatólogo diagnostica y establece el criterio terapéutico; el farmacéutico formula, dispensa, informa y contribuye al seguimiento del tratamiento. El objetivo común es siempre el mismo: conseguir que el paciente reciba el tratamiento que necesita de la forma más adecuada posible.
Este otoño, observa tu cabello, pero no te alarmes
Encontrar más cabellos de lo habitual en la ducha o en el cepillo durante estas semanas no significa necesariamente que exista un problema.
Pero tampoco debemos atribuir automáticamente cualquier caída al otoño.
Si observas que la pérdida de cabello es intensa, que se mantiene durante semanas o que estás perdiendo densidad, merece la pena consultarlo antes de iniciar tratamientos por tu cuenta.
En Farmacia Lachén contamos con experiencia en formulación magistral aplicada a la tricología y trabajamos en colaboración con dermatólogos para elaborar, cuando está indicado y prescrito, medicamentos individualizados adaptados a las necesidades de cada paciente.
Porque también cuando hablamos de cabello hay una idea que no debemos olvidar: no todas las caídas son iguales y no todos los pacientes necesitan exactamente el mismo tratamiento.
Una rutina que deje espacio para vivir
Volver a la rutina no consiste en llenar la semana hasta el límite. Una buena organización también deja hueco para la familia, los amigos, el descanso y aquello que nos ayuda a desconectar. Los hábitos saludables son más fáciles de mantener cuando encajan en una vida real.
Empezar por algo pequeño, mantenerlo durante unas semanas y ajustar sin culpabilidad suele ser el mejor camino. Comer un poco mejor, moverse un poco más, dormir algo antes y pedir consejo cuando lo necesitamos son decisiones sencillas que, repetidas en el tiempo, pueden tener un impacto importante.
En Farmacia Lachén podemos ayudarte a resolver dudas sobre alimentación, ejercicio, descanso, cuidado de la piel, botiquín, medicación y uso responsable de suplementos. Este otoño, cuidarte no tiene por qué ser complicado: se trata de recuperar una rutina que también cuide de ti.
Edgar Abarca Lachén